sueñoEstado de reposo en que se encuentra la persona o el animal que está durmiendo.
En el griego es donde se encuentra el punto de partida del origen etimológico de la palabra sueños. En concreto en dicha lengua existía el término hypnos, equivalente a “dormir, soñar”, del cual derivó el vocablo latino somnus que puede traducirse como “sueño” y que ha sido el que ha permanecido hasta nuestros días.El sueño (del latín somnus) se denomina a varios aspectos del dormir, al estado, las ganas o al acto mismo de éste, y así como a la actividad o producto de ésta que se realiza al dormir. El sueño supone la suspensión reversible de las interacciones sensoriales y motrices con el medio exterior, siendo una verdadera exigencia del ser normal.El sueño es un estado de inercia e impasibilidad relativas que posee funciones restauradoras. Es el periodo cuando las actividades y preocupaciones de la vida están ausentes de la conciencia, y el cuerpo y la mente están sumergidos en un estado de tranquilidad, tras el cual se despiertan recuperados y fortalecidos para reiniciar los deberes diarios.Las temperaturas altas y bajas del cuerpo humano, sugieren que fisiológicamente el tiempo mas apropiado para dormir es cuando el metabolismo desciende, y el cuerpo y la mente comienzan a fatigarse. Los cambios hormonales también surgiere que la noche es el tiempo apropiado para que los seres humanos duermanLa cantidad de tiempo que cada ser humano debe dormir es un asunto personal. Muchos viven bien con 7 o 8 horas de sueño por noche, pero existen pocos que pueden pasarla bien con 3 o 4 horas, en tanto que otros necesitan más de 8. Las investigaciones han demostrado que los que duermen 7 o 8 horas viven más y son más resistentes..
En el griego es donde se encuentra el punto de partida del origen etimológico de la palabra sueños. En concreto en dicha lengua existía el término hypnos, equivalente a “dormir, soñar”, del cual derivó el vocablo latino somnus que puede traducirse como “sueño” y que ha sido el que ha permanecido hasta nuestros días.El sueño (del latín somnus) se denomina a varios aspectos del dormir, al estado, las ganas o al acto mismo de éste, y así como a la actividad o producto de ésta que se realiza al dormir. El sueño supone la suspensión reversible de las interacciones sensoriales y motrices con el medio exterior, siendo una verdadera exigencia del ser normal.El sueño es un estado de inercia e impasibilidad relativas que posee funciones restauradoras. Es el periodo cuando las actividades y preocupaciones de la vida están ausentes de la conciencia, y el cuerpo y la mente están sumergidos en un estado de tranquilidad, tras el cual se despiertan recuperados y fortalecidos para reiniciar los deberes diarios.Las temperaturas altas y bajas del cuerpo humano, sugieren que fisiológicamente el tiempo mas apropiado para dormir es cuando el metabolismo desciende, y el cuerpo y la mente comienzan a fatigarse. Los cambios hormonales también surgiere que la noche es el tiempo apropiado para que los seres humanos duermanLa cantidad de tiempo que cada ser humano debe dormir es un asunto personal. Muchos viven bien con 7 o 8 horas de sueño por noche, pero existen pocos que pueden pasarla bien con 3 o 4 horas, en tanto que otros necesitan más de 8. Las investigaciones han demostrado que los que duermen 7 o 8 horas viven más y son más resistentes..
Qué es un sueño
Todos tenemos la experiencia de soñar y por ello sabemos lo que es un sueño y tenemos la experiencia de que es algo más de lo que contamos, que nuestros relatos no los recogen de una forma exacta, sin embargo el conocimiento científico de los sueños tiene que basarse en las narraciones que se hacen de ellos, porque no vale analizar exclusivamente nuestros propios sueños para hacer una teoría sobre ellos.Hobson (2000) describe de la siguiente forma lo que es un sueño: “La actividad mental que ocurre en el sueño se caracteriza por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, del lugar, de las personas y de las acciones; emociones, especialmente el miedo, el regocijo, y la ira, predominan sobre la tristeza, la vergüenza y la culpabilidad y a veces alcanzan una fuerza suficiente para despertar al durmiente; la memoria, incluso de los muy vívidos, es tenue y tiende a desvanecerse rápidamente después de despertarse a no ser que se tomen medidas especiales para retenerlo”.
FUNCIÓN DEL SUEÑO
A pesar del rápido avance en los conocimientos sobre cómo se genera y mantiene el sueño, no hay una respuesta clara a esta pregunta y sí, en cambio, diversas hipótesis, no excluyentes entre sí, que señalan funciones fisiológicas que el sueño favorece o permite y que se modifican o suprimen tras su privación como, por ejemplo: a) conservación de energía; b) termorregulación cerebral; c) detoxificación cerebral; d) «restauración» tisular, y e) memoria y aprendizaje. El sueño tiene una función conservadora de la energía: su privación produce una pérdida de calor excesiva, lo que ocasiona un incremento del consumo energético para mantener la temperatura corporal.
En humanos existen cambios significativos en la temperatura corporal al inicio y a lo largo del sueño produciéndose un enfriamiento del cuerpo a medida que progresa el sueño. Además, se ha descrito que la privación del 50% del sueño durante 6 días produce una disminución de la tolerancia a la glucosa, disminución de la tirotropina y aumento excesivo de las concentraciones de cortisol al atardecer, así como de la actividad simpática. Sin embargo, no se han descrito casos de muerte por privación de sueño en humanos. Por otro lado, la acumulación de sustancias depresoras de la actividad neuronal, como la adenosina, durante la vigilia y su disminución tras el sueño, podrían dar base a una función detoxificadora /energizante del sueño.
El sueño parece implicado en la consolidación de la memoria de entrenamiento (p. ej. aprender a tocar un instrumento, a manejar una máquina, etc.), en especial el sueño REM. Así, si se permite dormir tras un período de entrenamiento en vigilia, el sujeto mejora significativamente su rendimiento, mientras que ello no ocurre si el sujeto se mantiene despierto o si se le deja dormir pero se le priva del sueño REM. La presencia durante el sueño, en diversas regiones cerebrales, de patrones de actividad neuronal claramente similares (aunque no idénticos) a los que ocurren durante la realización de actividades en vigilia, tanto en sueño REM como NREM, apunta a que durmiendo se rememoran o “repasan” patrones de actividad neuronal ocurridos durante la vigilia. Ello ayudaría a consolidar los efectos de las experiencias en vigilia sobre los circuitos neuronales, lo que favorecería el aprendizaje. En la práctica clínica, la privación de sueño causa somnolencia y disminución del rendimiento psicomotor
Las fases del sueño
las 4 etapas
La Etapa 1 de transición de la vigilia al sueño, ocupa cerca del 5% del tiempo de sueño en adultos sanos, desaparecen las ondas alfa que en el EEG corresponden a la vigilia y son substituidas por ondas más lentas (ondas theta) propias del sueño NREM. También aparece un enlentecimiento del latido cardíaco. Durante esta fase, el sueño es fácilmente interrumpible. Esta etapa dura pocos minutos.
La Etapa 2 aparece a continuación de la 1 y representa más del 50% del tiempo de sueño. Se caracteriza por ondas electroencefalográficas con una frecuencia mayor, que las theta. El tono muscular se hace algo más débil y se eleva el umbral del despertar. Corresponde al principio del sueño propiamente dicho.
Las Etapas 3 y 4 se corresponden al sueño más profundo porque durante ellas aparecen las ondas delta, que son muy lentas. El tono muscular es débil y la frecuencia cardiaca y respiratoria disminuyen. Durante ellas ocurren los sueños, así como los episodios de terror nocturno en el niño y los episodios de sonambulismo. Los movimientos oculares, si existen, son lentos
Trastornos del sueño
La clasificación de los trastornos del sueño más utilizada es la Classification of Sleep Disorders o ICSD. Esta distingue 3 grandes grupos de enfermedades del sueño: Disomnias, Parasomnias (trastornos patológicos que ocurren durante el sueño) y trastornos del sueño asociados con procesos médicos o siquiátricos.Se trata de una clasificación extensa por lo cual durante el desarrollo del tema sólo se tratarán los subtipos más frecuentes y aquellos con asociación a patología médica
Abordaremos en este trabajo, los trastornos más prevalentes, los de interés como hilo diagnóstico de otras enfermedades subyacentes y los que causan importante morbimortalidad como es el caso de la Hipersomnia y del Síndrome Apnea Hipopnea del sueño. El trastorno del sueño más frecuente es el insomnio, que lo ha padecido el 40% de la población.
Destacamos también que en los últimos años se han producido avances terapéuticos relevantes que desarrollaremos.
MECANISMOS DEL SUEÑO
Hay tres mecanismos básicos que coordinan y gobiernan el sueño y la vigilia: el equilibrio del sistema nervioso autónomo, el impulso homeostático del sueño y los ritmos circadianos.
También tienen importancia en la regulación la edad y los factores individuales.
Estos mantienen al sueño y vigilia en un equilibrio dinámico, lo que permite la adaptación a cualquier cambio en tiempo y su duración.
En cuanto al equilibrio del sistema nervioso autónomo, para conciliar el sueño es necesario una activación simpática atenuada con acentuación del equilibrio parasimpático, por lo tanto se puede decir que los fenómenos que incrementan el tono simpático pueden alterar el sueño, ya sean de origen exógeno o endógeno.
Quizás esto tenga utilidad para la supervivencia. Los mecanismos homeostáticos tienden a mantener un equilibrio interno, de manera que a más horas pasadas en situación de vigilia, mayor es la necesidad de dormir, y a más horas durmiendo, menos intensa es. Esta necesidad de dormir parece estar mediada por sustancias como la adenosina ,la interleucina , la prostaglandina D2, el factor de necrosis tumoral alfa [TNF-α] y el factor de liberación de hormona de crecimiento [GHRH]), que se acumulan en el cerebro de forma proporcional al tiempo pasado en vigilia como resultado del metabolismo cerebral, y cuya presencia en el espacio extracelular del hipotálamo anterior o en el espacio subaracnoideo cercano es capaz de activar las neuronas del núcleo preóptico ventrolateral (VLPO) del hipotálamo, dando paso al sueño.
El sueño se regula también de forma circadiana; es decir, aunque en un momento concreto el tiempo pasado despierto sea el mismo, la necesidad de dormir varía según cuál sea la hora del día, siendo máxima, en una persona con horario diurno, alrededor de las 3.00-4.00 de la madrugada (y en menor medida hacia las 14.00-15.00) y mínima hacia las 20.00. El sustrato anatómico principal del sistema circadiano está en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, y la actividad rítmica de este núcleo se genera intraneuronalmente gracias a un circuito de alimentación retrógrada y anterógrada entre la transcripción y subsecuente traslación a proteínas de una serie de genes. Este proceso dura alrededor de 24 hs. e impone el ritmo a una gran variedad de procesos con características muy diferentes como comportamiento, termorregulación, metabolismo, secreción hormonal entre otros. El inicio del sueño esta sincronizado con el comienzo del descenso de la temperatura corporal, y por el contrario, el despertar coincide con el incremento de la temperatura corporal. El ritmo endógeno puede ser modulado por diversos estímulos externos, el más importante de los cuales es la luz ambiental, pero también la melatonina, principal hormona de la glándula pineal, cuyo precursor, la serotonina tiene una concentración superior en dicha glándula en el período luminoso que en cualquier otra estructura del SNC. Se secreta mayormente por la noche, ya que es cuando la actividad de sus enzimas sintéticas alcanzan el nivel máximo.
Aparte de los factores homeostáticos y circadianos, la edad es otro factor importante en la organización del sueño: un recién nacido duerme alrededor de 18 h al día, con un alto porcentaje de sueño REM, y lo hace además en múltiples fragmentos, que se van consolidando durante la noche y desapareciendo durante el día a medida que va madurando. A partir de la edad adulta el sueño tiende a concentrarse sobre todo en un episodio nocturno de 7-8 hs., y en la tercera edad el sueño nocturno está más fragmentado y contiene menos proporción de sueño lento. También son esenciales las diferencias interindividuales
INSOMIO
El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente de la población general. Se caracteriza por la dificultad o incapacidad continua de iniciar el sueño, mantenerlo, o la sensación de que el mismo no es restaurador
Para su diagnóstico además, estas alteraciones producen al menos algunas de las siguientes molestias diurnas: malestar, distracción, pérdida de concentración, disminución del rendimiento sociolaboral, alteraciones del carácter, somnolencia, astenia, propensión a cometer errores en el trabajo o en conducción de vehículos y algunos síntomas somáticos
NARCOLEPSIA
La narcolepsia es un trastorno del sueño, con fondo neurológico, de evolución crónica(1), caracterizada por una regulación anormal del ciclo sueño/vigilia, que origina una excesiva somnolencia diurna y manifestaciones anormales del sueño REM (cataplejía, parálisis del sueño y alucinaciones hipnagógnicas y/o hipnopompicas) y sueño nocturno fraccionado
HIPERSOMNIA
La somnolencia diurna excesiva o hipersomnia es uno de los síntomas de mayor incidencia en los trastornos del sueño en general. Está definida por la incapacidad de mantener un nivel de vigilia adecuado durante el día. Esta reduce sustancialmente la calidad de vida y rendimiento académico, por alteraciones en la concentración y memoria. También ha sido descrita como causa de accidentes de tránsito. Si bien no se conocen datos respecto a la prevalencia en nuestro medio se presume que se encuentra sub diagnosticada
La hipersomnia puede ser primaria o secundaria a múltiples condiciones médicas.
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